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Historia de dos muertos

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Esta historia, relatada por el mismo Señor Jesús nos da una idea clara y definitiva del mundo de los muertos…

Lucas 19:27

Había un hombre rico,

que se vestía con ropa fina y elegante

y que todos los días ofrecía espléndidos banquetes.

Había también un pobre llamado Lázaro,

que estaba lleno de llagas

y se sentaba en el suelo a la puerta del rico.

Este pobre quería llenarse con lo que caía de la mesa del rico;

y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Un día el pobre murió, y los ángeles lo llevaron a sentarse a comer al lado de Abraham.

El rico también murió, y fue enterrado.

Y mientras el rico sufría en el lugar adonde van los muertos,

levantó los ojos

y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro sentado a su lado.

Entonces gritó:

“¡Padre Abraham, ten lástima de mí!

Manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua,

porque estoy sufriendo mucho en este fuego.”

Pero Abraham le contestó:

“Hijo,

acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes,

y Lázaro su parte de males.

Ahora él recibe consuelo aquí,

y tú sufres.

Aparte de esto,

hay un gran abismo entre nosotros y ustedes;

de modo que los que quieren pasar de aquí allá, no pueden,

ni de allá tampoco pueden pasar aquí.”

El rico dijo:

“Te suplico entonces, padre Abraham,

que mandes a Lázaro a la casa de mi padre,

donde tengo cinco hermanos,

para que les llame la atención,

y así no vengan ellos también a este lugar de tormento.”

Abraham dijo:

“Ellos ya tienen lo escrito por Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!”

El rico contestó:

“Padre Abraham, eso no basta;

pero si un muerto resucita y se les aparece, ellos se convertirán.”

Pero Abraham le dijo:

“Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.”

¿Historia real o ficticia?

Esta historia, relatada por el mismo Señor Jesús nos da una idea clara y definitiva del mundo de los muertos, más, antes de empezar a analizar su contenido verificaremos su origen, su intención y su veracidad.

Todo relato tiene relación con el relator, la validez de la persona que lo cuenta respalda la validez del relato, no es lo mismo el testimonio del juez de la corte que el de un estafador, no es lo mismo un relato contado por un inventor de libros de fantasía que el relato de un reportero, así que, en relación con la historia del Rico y Lázaro, tenemos que tener en cuenta que quien la relata es Jesús, una persona capaz de preguntarles a sus enemigos si habían encontrado en el alguna mentira o falta, por mas pequeña que sea, a la ley judía, y sus enemigos tuvieron que contestar, muy a su pesar que nunca habían hallado en el ninguna falta. Aun en el momento de su juicio no encontraron argumentos contra Él, excepto el punto de discusión mas importante, si era o no el Hijo de Dios.

También podemos objetar al transcriptor del relato, en este caso Lucas, el medico griego, de madre judía, convertido en seguidor de Jesucristo, podemos argumentar que talvez Lucas inventó esta historia o la escuchó de otras fuentes y le pareció una buena enseñanza, incluyéndola falsamente entre las palabras de Jesús. Este argumento podría basarse en el hecho de que la Historia del Rico y Lázaro solo aparece en el libro de Lucas y no en los demás evangelios, pero si cuestionamos esta historia, también deberíamos cuestionar todas las otras historias que solo aparecen en el libro de Lucas, tales como la historia de los magos del oriente, los ángeles que se presentaron a los pastores, la historia de la concepción y nacimiento de Juan Bautista, la anunciación y concepción virginal de María, las bodas de Caná, y así, muchos de los pasajes descritos por Lucas solo se basan en su narración.

Lucas es considerado el más fidedigno y exacto de todos los escritores evangelistas, sus referencias, fechas, detalles geográficos, descripciones de lugares, tiempos nombres y genealogías lo acreditan como el mas exacto de todos los historiadores santos. Y aun más, si cuestionamos la veracidad de los relatos del libro de Lucas tenemos que poner en tela de duda todos los relatos referentes al libro de los Hechos de los Apóstoles, porque el mismo Lucas es autor de ambos libros.

En Lucas 1:1-4 el autor nos da una referencia acerca del propósito de la escritura de este evangelio, sus fuentes y el tipo de trabajo histórico realizado:

  1. Lucas al observar que otros ya han tratado de poner en orden el relato acerca de los hechos y palabras de Jesús el también emprende esa obra.
  2. Las fuentes de Lucas son aquellos espectadores directos de los hechos de Jesús, es decir los apóstoles, seguidores y familiares, dando la autoria y el respaldo de la veracidad de los mismos a estos testigos.
  3. Lucas se define a si mismo un investigador diligente, y un investigador diligente oye versiones, las compara, desecha todo aquello donde encuentre un rastro de duda hasta tener un relato fiable de los hechos.
  4. Lucas es el único de los evangelistas que tiene sus relatos en orden cronológico y da referencias históricas que han sido comprobadas siglos después como ciertas.
  5. El propósito de Lucas al escribir este libro era que el lector original, a quien ha sido dedicado el libro, una persona de nombre Teofilo, que puede ser literal o simbólico, por cuanto Teofilo significa “hijo de Dios”, nombre común en esa época, pudiera COMPARAR lo que ya conocía, con el relato de Lucas. Esto nos da la perspectiva de alguien que solo ordena y afina la información que ya es de conocimiento público, no dejando margen para invenciones o relatos fantasiosos fuera de lugar.

Después de verificar que efectivamente fue una historia salida de los propios labios de Jesús y transcrita de manera fiel por Lucas, discípulo de Pablo, el siguiente punto, es verificar si era un relato alegórico o por el contrario era la descripción de un hecho. Para esto debemos analizar los otros relatos e ilustraciones de Jesús, para saber si utilizaba relatos fantasiosos o no.

Jesús ilustraba una verdad celestial con una verdad terrenal siempre.

Revisando, no solo en Lucas, sino en cada uno de los evangelios, cada una de las ilustraciones y parábolas, llegamos a la conclusión que Jesús utilizaba una metodología muy común aun hoy para expresar sus enseñanzas. Jesús ilustraba una verdad celestial con una verdad terrenal, ninguna de sus ilustraciones de lo sucedido en el reino espiritual tuvo una ilustración falsa, improbable o por lo menos dudosa en el ámbito terrenal.

Por ejemplo: La parábola de la oveja perdida se basaba en una historia harto conocida por los oyentes de ese tiempo, prácticamente todos conocían a un pastor y como cuidaba a sus ovejas; de la misma manera, las historias acerca de labradores, de hijos pródigos o desobedientes, de higueras, de aves, de perlas preciosas, de siervos y amos, de viudas y jueces, de casas con buenos y malos cimientos, de muchachos en las plazas, de semillas, de amigos inoportunos, levaduras, redes y perritos, en fin, cada una de las más de 100 ilustraciones y parábolas plasmadas en los evangelios tienen un fundamento verificable y real, conocido de sobra por sus oyentes, así que ¿será que la historia del Rico y Lázaro es la única que tiene un fundamento falso?, hago esta pregunta porque a cierta mujer, que no creía que Jesús hablara de del infierno en una manera literal le mostré esta historia y su respuesta fue: “Jesús solo quería ilustrar la importancia de ser misericordioso, pero no hablaba realmente del infierno o de sufrimientos después de la muerte”. Esta mujer estaba totalmente equivocada, Jesús nunca usó una ilustración falsa para enseñar una verdad (algo que deberíamos aprender quienes decimos predicar el evangelio, tomamos historias fantasiosas para enseñar verdades, sin verificar si son realmente ciertas, como muestra la famosísima historia del águila que se renueva arrancándose las plumas, garras y pico, es totalmente falsa).

Por lo tanto, podemos tomar como ciertas las palabras de Jesús (si creemos en Él, claro) y podemos ver esta historia como lo que es, la descripción exacta de un suceso real, y cada detalle entonces es muy significativo e importante para entender si realmente puede existir algún tipo de comunicación e interacción entre las personas vivas y muertas.

Como y porque estos hombres llegaron a destinos diferentes.

Había un hombre rico,

que se vestía con ropa fina y elegante

y que todos los días ofrecía espléndidos banquetes.

Había también un pobre llamado Lázaro,

que estaba lleno de llagas

y se sentaba en el suelo a la puerta del rico.

Este pobre quería llenarse con lo que caía de la mesa del rico;

y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

 

Uno de los protagonistas, la historia no da su nombre, pero lo define con 3 características:

Rico, de vestimenta cara y que todos los días organizaba banquetes en su casa.

El otro protagonista de nombre Lázaro también tenía 3 características opuestas al primero:

Pobre, lleno e llagas y con tanta hambre que quería comer simplemente las sobras que caían de la mesa del hombre rico.

Lo que vincula a estos 2 hombres es que Lázaro se sentaba a la puerta del rico, sin embargo este, aunque conocía la situación del mendigo, no quería compartir sus bienes con él, realmente era un hombre duro, sin misericordia, pero era claro que ambos eran judíos. Pudiera pensar alguien a la ligera que el rico fue castigado por ser rico, pero no es así, el rico fue castigado por no ser misericordioso con el pobre, y no solo de corazón sino también faltando a la ley judía acerca del cuidado a los pobres.

Deuteronomio 15:7-8 Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades.

La historia no nos cuenta que el rico hubiera sido estafador o embustero, era una persona legal y honrada, su riqueza era justa, pero este mandamiento, escondido e ignorado, fue suficiente para condenar al rico, él definitivamente fue al Hades por su egoísmo.

Un día el pobre murió, y los ángeles lo llevaron a sentarse a comer al lado de Abraham.

El rico también murió, y fue enterrado.

La historia continúa con la muerte de ambos, primero el pobre, y aquí se confirma el mito popular que los ángeles viene a llevarnos en el momento en que morimos, por lo menos a los que son considerados justos, es cierta la idea que los ángeles están allí, para llevarnos a la última morada. Luego muere el rico, y es enterrado, aquí no se describe cómo llegó al lugar donde van los muertos, pero lo que se puede comprender es que si no fuera por la acción de los ángeles todos los muertos llegarían al mismo lugar.

El estado de los muertos

Y mientras el rico sufría en el lugar adonde van los muertos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro sentado a su lado.

En este pasaje podemos ver la situación en que se puede encontrar toda persona fallecida, en el primer caso, el rico, estaba en el lugar donde se dirigen los muertos, y la característica de este hombre es que sufría, tenia sufrimiento, estaba conciente de su situación, no estaba dormido, aún existía en ese lugar y levantó los ojos.

¿Los muertos tienen ojos?, pues no solo eso, sino que el pasaje nos indica que tienen lengua y dedos, por lo que podemos concluir que tienen cuerpo, pero ¿acaso el cuerpo no estaba enterrado y descomponiéndose en la tierra de los vivos?, pues si, entonces no nos queda otra opción que considerar que el ser humano tiene un cuerpo espiritual, no físico, pero similar al físico, esto es respaldado por las escrituras y aun Dios, que es espíritu también tiene una especie de cuerpo espiritual, por eso se describe a si mismo con ojos, boca, corazón, manos, etc. Las escrituras nos muestran que el hombre fue hecho a imagen de Dios, tanto física, como espiritualmente.

Las relaciones entre los muertos

Ahora entraremos en el estudio de las relaciones entre los muertos, lo primero que sucede es que el rico levanta sus ojos y ve, a lo lejos a Abraham, y sorprendentemente lo reconoce, aunque no lo había visto en toda su vida, y ve a Lázaro sentado junto a él.

Entonces gritó: “¡Padre Abraham, ten lástima de mí!

El rico grita, no a Lázaro, sino a Abraham, quien es considerado en la fe judía la persona con más alta autoridad, la más importante, con más influencia, eso seria el equivalente cristiano a pedirle un favor o hacer una oración a algún santo reconocido, Pablo, Pedro o a María, la gente acude a ellos porque piensa que tienen mayor autoridad en el mundo espiritual que los otros mortales.

Manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua,

porque estoy sufriendo mucho en este fuego.”

La petición es minima, el rico no pide ser sacado de ese lugar, tampoco apela a la justicia, más bien pide misericordia, en esto comprendemos que él estaba conciente de que era justo que él tuviera ese destino, tampoco pregunta cuando terminará ese sufrimiento, esto implica que él sabía que eso era permanente. Lo único que pide es que Lázaro alivie un poco su sufrimiento. Aquí se menciona el fuego, no es algo que yo quisiera que esté allí, pero está, allí hay fuego y mucho dolor.

Pero Abraham le contestó:

“Hijo, acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes,

y Lázaro su parte de males.

Ahora él recibe consuelo aquí,

y tú sufres.

Abraham, el verdadero Abraham, padre de Isaac, abuelo de Jacob y antepasado, tanto de Lázaro como del hombre rico, responde, eso nos muestra que él también estaba en un estado de conciencia, podía razonar y comunicarse libremente. Además el mismo Abraham reconoce en el rico en desgracia a un descendiente suyo, pues le llama hijo.

En la respuesta de Abraham hay 2 objeciones a la petición del rico, la primera es que, tanto la situación del rico como la situación de Lázaro era justa, muchos argumentan que no es posible que un Dios Bueno pueda enviar a alguien al tormento eterno, que eso seria algo monstruoso y en un principio uno puede pensar que si, como es posible que Dios permita que alguien sea torturado por una eternidad, y yo busque, diligentemente en todas las escrituras evidencia que me permita afirmar que el infierno no existe, pero no lo halle, aun de la persona más justa y buena que ha existido sobre la tierra ha salido la afirmación que confirma que este lugar de tormento existe.

Mat. 13:41-43  “El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles, y recogerán de Su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.

Lo supo Adán y cada hombre después de Él, y es por eso que huimos de Dios, todos los demás motivos son solo una racionalización de este miedo, y es por eso que el hombre, en todo lugar y en todo tiempo, desea acercarse a Dios y al mismo tiempo huye de Él, crea religiones que con sacrificios tratan de aplacar la ira de Dios y a la vez acercarse a Él, es por eso que los científicos en ultima instancia prefieren creer que el universo vino de la nada a admitir que tuvo que ser creado por algo o alguien anterior a el.

Leía declaraciones de acerca de el libro “El Gran Diseño” del científico Stephen Hawking “el universo puede ser y será creado de la nada.”, frase sostenida por infinidad de razonamientos y teorías que concluye eso, que de la nada, el vacío absoluto donde ni siquiera hay vacío, no hay tiempo, no hay espacio, de la nada salió todo lo que existe e inevitablemente entiendo que eso es la mejor hoja de parra con la que el hombre pudo esconderse hasta hoy, pensar que todo lo que existe salio de la nada, que la energía, la masa, el tiempo y el espacio no existían y luego existieron sin una causa, sin una fuente, es la ultima religión. Y muchos prefieren creerla aun sin conocerla porque es una mentira menos terrible que la verdad. Realmente son Malas Noticias, así que muchos nos tapamos los oídos y cerramos nuestros ojos a esta realidad: Dios es Bueno y es Justo.

Las palabras de un padre a su hijo, nos lo dicen, Abraham se lo dice al rico. “Hijo, esto es justo”. El ser humano normalmente no tiene conciencia de la magnitud de su pecado, por eso piensa que no es justo el castigo eterno, más las escrituras afirman que si lo es, y que ese no es el propósito con el cual Dios nos creó, lo que las escrituras afirman es que ese lugar fue creado para Satanás y sus ángeles, y estos en venganza nos quieren arrastrar a ese destino.

Mateo 25:40-41  El Rey les responderá: ‘En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron.’ Entonces dirá también a los de Su izquierda: ‘Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles’.

La segunda objeción dada por Abraham a la petición del rico es más pragmática: “No es posible”, y describe, no un obstáculo sino un gran abismo que separa a los justos de los injustos, un gran abismo que no puede ser salvado por ningún espíritu humano, ni del lado de los justos hacia los injustos ¿Por qué querrían pasar los justos hacia el lado de los pecadores?, la respuesta es evidente, en la ternura de las palabras de Abraham, para llevar alivio a los que sufren, ¿y porque querrían pasar los pecadores hacia el lado de los santos? Para escapar del sufrimiento.

Aparte de esto,

hay un gran abismo entre nosotros y ustedes;

de modo que los que quieren pasar de aquí allá, no pueden,

ni de allá tampoco pueden pasar aquí.”

Esto contradice la doctrina del purgatorio, enseñada por la Iglesia Católica, esta doctrina dice que los pecadores entran a un estado de purificación después de la muerte para luego pasar a morar con los justos, si esta esperanza fuera cierta, el Señor Jesucristo la hubiese explicado, y este pasaje seria el lugar ideal, pero no está, y la conversación entre Abraham y el rico tendría que haber tocado el tema, pero Abraham no le da esperanza alguna a su descendiente.

Las relaciones entre los muertos y los vivos

Entonces viene la parte que nos compete en este estudio, la siguiente petición del rico demuestra que él estaba preocupado por los que aún vivían, por su familia, por sus 5 hermanos, y piensa en evitarles el llegar a ese lugar de tormento.

El rico dijo:

“Te suplico entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, donde tengo cinco hermanos, para que les llame la atención, y así no vengan ellos también a este lugar de tormento.”

La mayoría de personas piensan que de una u otra manera sus antepasados o la gente que los amaba y murió aun los ama está con ellos y los protegen, y las palabras del rico confirman algo, que los muertos si se preocupan por los vivos, que sus afectos permanecen depuse de la muerte.

El rico, comprendiendo por la explicación de Abraham que él mismo no puede salir de ese lugar, le pide que envíe a Lázaro a la casa de su padre, pensó que era posible que un justo pueda venir a la tierra de los vivos, alguien a quien sus hermanos conocían y sabían que había muerto, también sabia que el camino que sus hermanos llevaban tendría el mismo destino que el de él. Suplica invocando a su relación como padre, “Padre Abraham”, y aunque Abraham muestra ese amor de padre en sus palabras su negativa es clara.

¿Cuál es la petición?, que sus hermanos sean advertidos, es una petición valida, buena, más Abraham responde de una manera cortante, Dios ya se los ha advertido.

Abraham dijo:

“Ellos ya tienen lo escrito por Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!”

El rico objeta, insiste, sabiendo por experiencia propia que eso no va a funcionar, que lo Dios ya les había hecho conocer no cambiaria el destino de sus hermanos y argumenta que si alguien que ellos ya conocieron y que sabían que estaba muerto se les apareciera, entonces ellos se convertirían a Dios, se apartarían de sus malos caminos.

El rico contestó: “Padre Abraham, eso no basta; pero si un muerto resucita y se les aparece, ellos se convertirán.”

Pero Abraham le dijo: “Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.”

Entonces Abraham, antepasado de los 5 hermanos muestra que lo que Dios había hablado era suficiente evidencia para evitar ese destino, pero si los 5 hermanos no querían aceptarlo ni aunque un muerto resucitase ellos creerían.

Aquí Jesús nos explica que ningún otro camino existe, que no existe otro mensaje que el que viene de parte de Dios y que aun nuestros antepasados no pueden superar el poder del evangelio, también nos muestra que eso es cuestión de la persona, que cuando la persona se niega a creer aunque vea el milagro más grande de todos, a un muerto resucitar, aun así no creerá.

Esto cierra toda posibilidad de comunicación real entre los muertos y los vivos, no importando que dignidad tengan estos en el lugar de los muertos ni tampoco por el parentesco que tengan con los vivos ni tampoco por cuanto afecto tengan los muertos con los vivos ni tampoco por la situación desesperada de los que están vivos. Esta es una puerta que Dios ha cerrado y que nadie puede abrir. Lo dijo Jesús.

 

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